Wednesday, January 31, 2007

Planetas por descubrir

La canción que canto últimamente...



Desde la plaza de armas de un lugar cualquiera,
te escribo una carta para que tú sepas
lo que ya sabías, aunque no lo dijeras.
Espero que llegue a tus manos y, que no la devuelvas.

Que pagues el rescate que abajo te indico.
Yo tampoco me explico, por qué no acudí antes a ti.
Pero nadie puede salvarme, nadie sabe lo que sabes,
y tampoco entregarían lo que vale mi rescate.

No hay dinero, ni castillos,
ni avales, ni talonarios,
no hay en este mundo, -aunque parezca absurdo-,
ni en planetas por descubrir, lo que aquí te pido.

Y no te obligo a nada que no quieras.
Las fuerzas me fallan, mis piernas no responden;
te conocen, pero no llegan a ti.
Decidí por eso mismo, un mecanismo de defensa.

Presa como está mi alma, con la calma suficiente,
ser más fuerte, y enfrentarme cuanto antes a la verdad,
sin dudar un segundo, lo asumo, sólo tú puedes pagar el rescate.

Devuélveme el amor que me arrebataste,
o entrégaselo, lo mismo me da, al abajo firmante;
pues no hay en este mundo, -aunque parezca absurdo-,
ni en planetas por descubrir, lo que aquí te pido.

Y no te obligo a nada que no quieras.
Las fuerzas me fallan, mis piernas no responden,
te conocen, pero no llegan a ti.
El rescate - Enrique Bunbury

Monday, January 22, 2007

Teresa



"Él le susurraba al oído historias que inventaba para ella, cosas sin sentido, palabras que repetía monótonamente, consoladoras o chistosas. Aquellas palabras se convertían en visiones confusas que la transportaban hasta el primer sueño. Tenía el sueño de ella totalmente en su poder (...). Cuando dormían, se aferraba a él como la primera noche: se cogía con fuerza de su muñeca, de su dedo, de su tobillo. Si quería alejarse sin despertarla, debía utilizar algún truco..."

Thursday, January 18, 2007

La vida del estudiante


Aproximadamente dos meses al año vuelvo a ser estudiante. Bueno, me acuerdo de que sigo siendo estudiante... de que me matriculé en una carrera para cuando me harte de esto y me meta a ratón de biblioteca y a sumergirme entre libros y manuscritos. Me imagino con gafitas, rodeada de papeles viejos, de bolis, en un archivo, leyendo historias muy antiguas. Sin tener que madrugar, trabajando por hobby porque no creo me pagaran algo, un poco fuera del mundo, sin prisas...

Hay temporadas en que me apetece adelantar un poco ese momento. A la espera de que se me pase, me quedan los libros que tengo que leer para los exámenes de febrero y disfrutar de una curiosa sensación que sólo siento en época de estudiar y que echaba de menos después de empezar a trabajar... Esos planes maravillosos que se te ocurren cuando levantas la vista del libro, esa película que tienes que ver, esos amigos con los que quieres quedar, todo lo que hay que hacer en cuanto pasen los exámenes, las ganas de disfrutar de cada minuto que se quedará libre tras el último esfuerzo... También ese estructurar el tiempo en forma de cuatrimestres y de notas y de fechas de entrega de trabajos. Delante del ordenador, los meses son todos iguales.

Wednesday, January 17, 2007

Música entre horas

Desde el 6 de enero soy una viajera de metro más con casquitos en las orejas. He caído en la fiebre de los mp3, yo, que hasta hace nada tenía un walkman siempre sin pilas. Yo, que hasta ahora miraba con escepticismo a los que cargados con sus ipod cerraban los ojos, cantaban, te obligaban a escuchar lo que ellos escuchaban, se enredaban en sus cables al intentar bajar la música... Ya soy una más y voy, como ellos, aislada del resto de compañeros de hora punta. Lástima que siga viendo las malas caras. Aunque tampoco criticaré mucho, yo también la llevo a esas horas.



Tras algunos problemillas con un mp3 muy mono pero que se niega a funcionar si no le conectas a un programa que hay que bajarse de internet, me lo llené con la poquita música que tengo en el trabajo con el único ordenador que de momento ha querido llevarse bien con el programilla obligatorio. Así que empecé a subir y bajar escaleras mecánicas al ritmo de Fito y los Fitipaldis y El Último de la Fila. Al ritmo de "todo me queda grande para no estar contigo..." o "...sonríes en mis manos". Y me va cambiando el humor según el disco que escucho, aunque sea música que tenía un poco abandonada pero que me sigue recordando muchas cosas. Así que ya parezco una loca, como el resto, cuando no puedo evitar caminar hacia el trabajo tatareando una canción especialmente importante...

Friday, January 05, 2007

Serpentinas en el pelo

Con la intención de ser originales, mis amigos y yo celebramos con un día de adelanto en Sol el año nuevo, cargados de gominolas y conguitos. Pero tras cruzarme con un amigo, ver la masa de gente que había tenido la misma idea, y encontrarme al día siguiente con personas preguntándome:"¿tú también estuviste?", ya me he dado cuenta de que la cosa ha pasado de ser una excentricidad a ser costumbre... una costumbre como recibir el año bebiéndonos el agua de los floreros en algún bar con fiesta organizada, colas en los baños, empujones en la barra, chicos con corbata, chicas con lentejuelas, serpentinas tiradas con saña...



La noche también acabó como siempre, con frío, con pies doloridos, con rímel corrido, con gente que se pierde, sin churros y con los últimos coletazos de lo que pasó o pudo haber pasado en la fiesta. Uhmmmm... ahora empiezo un año con la intención de que cambien cosas, de que mejoren algunas y de que se mantengan muchas. Unas más ambiciosas que otras (memorable la felicitación de la Oficina de la Vivienda: "Esperamos que todos sus deseos y expectativas se cumplan"). Espero que ellos me ayuden algo... de momento me conformaré con los regalos de Reyes... que paséis un Feliz Año y lo disfrutéis también conmigo.

Thursday, December 28, 2006

Luces fundidas

Padre, madre e hija esperaban a la otra hija, que se esforzaba por contar las últimas monedas de la caja registradora, llena hasta arriba por las últimas compras de los cientos de personas que abarrotaban un día de Nochebuena por la tarde un centro comercial de zona pija (los tres protagonistas se acababan de cruzar en el pasillo de refrigerados con Guti y su ¿mujer?) Faltaban apenas tres cuartos de hora para que empezara el mensaje del Rey... y ellos perdidos en una de las salidas de la M-40 mientras las luces del ya apenas concurrido supermercado empezaban a apagarse. Frente a las cajas, los encorbatados y panzudos jefazos del centro se iban apelotonando mientras se felicitaban las fiestas. El más saludado, un bigotudo sonriente y tan gordo como el resto, era sin duda el jefe. La hermana de la cajera sudaba mientras pensaba en el coche familiar abandonado en el sótano 2 del aparcamiento cuando ya pasaba media hora de las ocho, la hora de cierre, y ya se imaginaba cómo iban a cenar, en vez de la merluza cocinada amorosamente por su madre, gulas frías del supermercado, sentados en el suelo y olvidados por los trabajadores que iban uniéndose al recital de felicitaciones y sonrisas. Por las escaleras mecánicas aún encendidas llegaba un amenazador grupo de empleados cargado de zambombas y panderetas...


La camisa blanca de la hermana-hija-cajera se aproximaba mientras uno de los guardianes del centro comercial, camuflado por una chaqueta roja y un walkie, se acercaba con una mujer histérica cogida del brazo hacia la zona de altos mandos. La mujer exigía hablar con el dueño del centro a gritos y varios jefazos, incómodos por la interrupción de su pequeña celebración navideña, le preguntaron primero con amabilidad qué pasaba. Pero los gritos no daban tregua, y mientras algunos de los jefes se reían sin disimulo, el presunto director le hacía gestos al guardián para que la sacara, sin más miramientos, por la puerta de atrás. La madre y la hija, que antes habían criticado la escandalosa hegemonía de hombres-jefe en aquella empresa, se preguntaban ahora qué habría hecho esa mujer para ser tratada de esa manera... y si el comportamiento hubiera sido el mismo si en vez de tres extraños perdidos los espectadores hubieran sido unas cuantas decenas de clientes.
La aparición de la otra hija con camisa blanca y chapa corporativa interrumpió los comentarios familiares y recordó la fecha y el lugar a los tres que esperaban, que tras salvar al coche del aparcamiento a punto de cerrar, llegaron a tiempo de ver al Rey en la tele deseando feliz Navidad mientras la merluza desaparecía de los platos.

Friday, December 22, 2006

Luces de Navidad

Entre el soniquete de los niños de la Lotería cantando premios, vuelvo a guardarme en un rinconcito la ilusión de todos las navidades de ganar tropecientos mil euros y comprarme algo que cada año cambia. Toca ahora esperar a ver los brindis con champán de los premiados en administraciones remotas mientras el resto nos quedamos con las ganas y la envidia. Como a tantos, seguro, había empezado a hacer cuentas para calcular los metros de la casa que iba a comprarme. Ahora vuelvo a hacer cuentas, pero a muy largo plazo.



Se repiten los ritos de todos los años. El primero, la bronca anual, malas caras y mails de cadena para decidir el sitio donde pasar la Nochevieja. El segundo, la decepción de la lotería. Y luego llegan los mensajitos que han sustituido a los christmas, las llamadas de esa gente que quieres pero con la que no hablas nunca, el belén en casa, las sillas vacías, las prisas para comprar los regalos, los recuerdos.



Pero para qué voy a mentir... no puedo evitar que la Navidad me encante... que me parezca la mejor época, y no por eso que dicen de la paz, el amor, el cenar todos juntos y querernos mucho. Me bastan esos pequeñitos detalles que me recuerdan a cuando era pequeña, cuando la llegada de los Reyes era el acontecimiento más importante del año y además estabas convencido de que venían de verdad. También me gusta que la gente se felicite porque se suponga que en estas fiestas hay que ser feliz.

Todo esto viene a que hoy es mi último día de trabajo del año y me estoy recordando a mí misma las fechas en las que estamos. Un beso lleno del espíritu navideño que por fin me empieza a invadir.

Thursday, December 14, 2006

DeScAnSaR

Ya casi se me había olvidado lo que es no dormir el día anterior a tener que coger un avión. En nada pasé de despertarme histérica y feliz a estar en mi asiento mirando por la ventanilla mientras el piloto decía que a la derecha estaba Leipzig... y sentí un montón de cosas nuevas, una mezcla muy extraña: un pelín de miedo, de pena, una gran sonrisa al mirar encima de los campos verdes alemanes y de un montón de casitas todas iguales, cómo distinguir esa ciudad de otras desde allí, aunque intentaba ver el único rascacielos y el lago donde nos reíamos de los alemanes haciendo nudismo... Luego mirar feliz los carteles, el típico alemán policía de la aduana, recorrer berlín en todos los medios de transporte posibles, disfrutar oyéndoles hablar y mirando sus caras...



Reencontrar amigas que hacen cosas tan diferentes a las que hago yo, reencontrar amigos después de tantos meses y ver que todo sigue igual... Ir a fiestas locas donde sigo conociendo a gente de vista. Bailar sin hacer el ridículo porque TODO el mundo va a lo suyo y se mueve mucho, pero mucho peor... Descubrir que ya no me gusta el moscato... Acoplarme a la cena de un kenyata... Ver que en Leipzig quedan aún tantos sitios por descubrir... pero que las calles y los rinconcitos son tan míos...

Ahora que he vuelto sé que voy a volver. Dentro de unos años. O en verano, otra vez, de visita. Tenía que estar allí otra vez. Ha salido todo tan bien... Saber, sobre todo saber, que todo sigue estando allí. Yo, también.

Wednesday, November 29, 2006

Algo que aprendí


Do you still sing of the mountain bed we made of limbs and leaves:
Do you still sigh there near the sky where the holly berry bleeds:
You laughed as I covered you over with leaves, face, breast, hips and thighs.
You smiled when I said the leaves were just the color of your eyes.

There in the shade and hid from the sun we freed our minds and learned.
Our greatest reason for being here, our bodies moved and burned
There on our mountain bed of leaves we learned life’s reason why
The People laugh and love and dream, they fight, they hate to die.

Woody Guthrie - Remember The Mountain Bed

Tuesday, November 28, 2006

Recuerdos matutinos

Un poquito del sueño que aún me dura, otro del trágico momento de cada mañana de entrar a la ducha, algo de una conversación sobre adolescencia, recuerditos de "Nada", de Carmen Laforet y una escena suya, muy triste, y un pelín parecida...



Caían gotas sobre los azulejos fríos, mojados bajo sus pies. El pelo enredado, la cara borrosa sobre el espejo empañado del baño. Tocó con su dedo empapado la superficie de cristal, trazando una curva alrededor de lo que creía su cara. Seguía mirándose mientras la fina corriente que se colaba por la puerta deshacía el vaho hasta redefinir sus rasgos. Se reconocía sólo a duras penas, los ojos aún adormilados, la nariz embotada por el aire caliente y el perfume del champú. Mientras se secaba despacio, el espejo le devolvía la imagen cada vez más definida de su cuerpo. Y de una mirada triste y más real que nunca, ahora que sólo estaba rodeada de sí misma. Clavó sus ojos en los de su reflejo, en sus pestañas mojadas. Esperó, acurrucada en la toalla húmeda sobre su piel recién despierta, unos instantes. Los justos mientras tomaba fuerzas para retomar el ritmo, correr, salir. Esperó en silencio, relajada aún. Sólo ella. Ella y el vaho del cuarto, que le rizaba el pelo y le mojaba la cara. Sin nadie. Sin nada. Dejó caer la toalla y se despidió en un momento de su mirada desnuda antes de vestirse, recoger sus trastos y salir a saltos del baño. Cuando cerró la puerta, su cabeza ya estaba llena de gente. Ella se quedaba al fondo de un espejo vacío.

Friday, November 24, 2006

Té con leche



He tenido una especie de momento de felicidad extrema en medio de la mañana aburrida en el trabajo de este viernes... Sonaba una canción en la radio (ni idea de quién es) mientras sorbía un té riquísimo, calentito, sin azúcar, con un pelín de leche... No sé, era todo perfecto y me he puesto contenta. Por supuesto, a los pocos segundos se me ha pasado. Aquí es difícil que esas sensaciones duren. No es el ambiente más propicio... Después, me he puesto a pensar en lo rapidísimo que se me ha pasado el tiempo, del verano hasta aquí. Casi sin darme cuenta. Quizás porque no ha hecho frío hasta ahora, o por la monotonía de los últimos meses. Ya sí que estamos casi en Navidad, y la verdad es que estoy deseando que lleguen, para que cambie algo, aunque sólo sean las luces en la calle, los anuncios en la tele, o el turrón de después de comer.

Me sacan de la rutina las bromas con mis compañeros de trabajo, los saludos matutinos en el msn, el libro que me leo de cinco páginas en cinco páginas (las que me da tiempo en tres paradas de metro), la música mientras hago la cama a toda velocidad por las mañanas. No sé por qué me creía que este trabajo mío era poco monótono. Los políticos dicen siempre las mismas cosas, poco más o menos. Las paredes de la oficina son siempre del mismo color. A veces algo cambia... pero hay poco tiempo para sacarle chispa a todo esto. Bueno, hoy se la he sacado a una taza de té. Y a una canción. Y son sólo las once y media. A la espera de más momentos bonitos, sigo trabajando.

Sunday, November 19, 2006

Despertar

Como siempre escribo en domingo, siempre acabo hablando de lo mismo... del fin de semana, de salir, de quedar, de mis ganas de salir y de quedar... De que vuelve a ser lunes, de las muchas horas que tengo que trabajar, de si me gusta o no me gusta, de si me queda tiempo para hacer todo lo que quiero hacer. Típicas quejas de cuando se acaba el fin de semana, tienes sueño, estás hecho un trapo y toca madrugar. Típicas quejas aunque no haya NADA de lo que quejarse. A ver si escribo algún martes, o miércoles... y cambio el tema.



Suspiró despacio. Situándose lentamente, sintiendo el tacto de las sábanas sobre la cara, los ojos, las manos. El pelo revuelto encima de la almohada. Poca luz intentando entrar por las persianas. Aún ningún recuerdo en la superficie, sólo quedaban leves sensaciones de un sueño que se olvidaba sin remedio. El despertador no había sonado, porque era domingo. Domingo… sábado por la noche… leve dolor de cabeza por haber dormido poco. Fueron asomando imágenes perdidas de apenas unas horas antes. Quiso retrasar el momento de volver a la conciencia, pero un recuerdo tiró de otro y el día, la noche, la vida volvió mientras daba vueltas en la cama, aún sin abrir los ojos. Sonrió despacito mientras se daba cuenta de que, por un día, era mejor recordar que soñar, era mejor evocar olores, y personas, y momentos, y miradas, que quedarse fuera de este mundo que se colaba por la ventana y entre los párpados, cada vez con más fuerza. Palpó la colcha, la pared, sacó las manos al aire pesado del cuarto y sintió que empezaba el día. Por una vez, no le importó. Abrió los ojos con calma, asomándose a una luz tenue mientras oía en su cabeza esa frase, y recordaba un olor que notaba, aunque fuera imposible, en el fondo de la habitación. Sonó el teléfono. Ya eran las dos.

Sunday, November 05, 2006

Paparazzi

Una de las cosas que más te pueden alegrar el típico domingo por la tarde es acordarte de repente de que la noche anterior sacaste la cámara. La conectas con prisa al ordenador para ver bien grandes las "felices" caras de la gente, te asustas con la tuya... Las de ayer fueron poquitas, pero hacen un buen retrato de la noche. Dejo una en que se ve lo bien que lo pasamos y lo bien invertidos que estuvieron los dos euros.



La otra mejor cosa del típico día después de una noche curiosa es hablar por teléfono. Hoy he hecho poquito más que esto... disfrutar de los recuerdos de ayer y del viernes. Y guardarlos para pasarme así mañana y al otro, y al otro, esperando otro fin de semana que traiga recuerdos aún mejores.

Tomar decisiones




Dentro de poquito hará año y medio que terminé la carrera. Y se empieza a notar en pequeñas cosas. Mi vida cambia. La de la gente de alrededor, también. Se acabó tener la vida programada para los próximos años. Ahora toca vivir de verdad, tomar decisiones. Ver los años por delante, y pensar cómo vas a llenarlos. Si te quedas aquí, si cambias de trabajo, o de ciudad, o de país, o de profesión. Si tienes hijos o te casas. Si te metes a cura… En fin. La vida en serio. Te cruzas con gente que la tiene encarrilada, o con ideas claras de cómo quiere que sea. Ves decisiones de otros. Decisiones difíciles. A mí, nunca se me han dado bien. O por demasiado impulsiva, o por demasiado prudente. Mirar hacia delante da vértigo, a veces. Otras, sientes que puedes con todo. Con todos tus proyectos. Con todos tus sueños. Y te sientes en el momento perfecto, en que lo tienes todo para intentar que se cumplan: tiempo, mucho tiempo; ganas y optimismo.

Veo los caminos que va haciendo la gente que quiero. Mejor, peor. Y miro el mío. A veces, me gusta…

Wednesday, October 18, 2006

Sábado por la tarde



Otra canción para animarse en momentos tristes. Este fin de semana he comprobado por enésima vez que los años pesan, y no lo digo de broma... estoy hecha un trapo después de venir muy muy tarde y beber sólo tres cervezas. No entiendo nada. A mis 24 años, no me hablan en casa por venir a esas horas. Y me da cosa decir que ahora voy a intentar arrastrarme y salir otra vez... ay... Pues eso. Como no se me viene a la cabeza ninguna canción para momentos "resacosos", pongo ésta, que me encanta.

She is a Star. James.

Whenever she's feeling empty
Whenever she's feeling insecure
Whenever her face is frozen
Unable to fake it anymore

Her shadow is always with her
Her shadow could always keep her small
So frightened that he won't love her
She builds up a wall

Oh no, she knows where to hide in the dark
Oh no, she's nowhere to hide in the dark
She's a star
She's a star

She's been in disguise forever
She's tried to disguise her stellar views
Much brighter than all this static
Now she's coming through

Oh no, she knows where to hide in the dark
Oh no, she's nowhere to hide in the dark
She's a star
She's a star

Don't tell her to turn down
Put on your shades if you can't see
Don't tell her to turn down
Turn up the flame
She's a star
She's a star

It's a long road
It's a great cause
It's a long road
Its a good call

You got it
You got it
She's a Star

Saturday, October 07, 2006

Pisar


Escuchó sus palabras. Y su mente empezó a volar muy lejos, en un mundo oscuro y desconocido. Su voz se quedó vacía de sonidos. La respuesta no llegaba. El viaje empezó, a través de puertas que llevaban a otros lugares, lejos de la seguridad, del terreno ya pisado. Sensaciones sin descubrir y lugares nuevos. Sin frases ensayadas. Sin recuerdos a los que recurrir. Sin una contestación certera. Los ojos miraban, abiertos, extrañados, a otros ojos viejos, tan distintos. Mientras, pasaban los segundos, y se iba haciendo pequeña, muy pequeña. Transparente, indefensa ante unos sentimientos que nunca creía haber creado en nadie… Respondió cualquier cosa. Y se dio cuenta de pronto de que se había hecho mayor.

Desconectando


Diez horas de trabajo al día dejan tiempo para que pasen muchas cosas... Para celebrarlo, pongo esta canción tan preciosa y feliz, que encontró mi hermana en un disco de Van Morrison abandonado en su casita de alquiler en Edimburgo. (Tras escucharlo, confesamos cuándo descubrimos que Van Morrison era distinto del cantante de los Doors)

Brown Eyed Girl

Hey, where did we go
days when the rain came
down in the hollow
playing a new game
laughing and a funny hey, hey
skipping and jumping
in the mistig morning fog with
our hearts a thumping and you
my brown eyed girl,
you my brown eyed girl

whatever happened
to tuesday and so slow
going down the old mine
with a transistor radio
standing in the sunlight laughing
hiding behind a rainbows wall
slipping and sliding
all along the water fall, with you.

Do you remember when we used to sing, sha, la, la, la...

So hard to find my way,
now that I am all on my own
I saw you just the other day,
my how you have grown,
cast my memory back there, Lord
sometimes I am overcome thinking about
making love in the green grass
behind the stadium with you

Sunday, September 24, 2006

Pluriempleada

Voy a intentar resucitar esto después de casi un mes sin escribir. En fin, últimamente no tengo tiempo ni de respirar y lo último que me apetece al volver a casa es mirar a una pantalla y teclear otra vez... hoy, al menos, es domingo y llevo bastantes horas sin tener cerca un ordenador. Estoy en casa, escuchando música (también hace siglos que no lo hago, con un poco de tranquilidad), apurando los minutillos que quedan de fin de semana y guardando fuerzas para el lunes... Estoy trabajando mucho últimamente. Pero porque yo lo pedí, así que me puedo quejar con moderación. Algunos me miran como si estuviera loca, otros me comprenden o me dicen que está bien. A mí me ha empezado a preocupar el asunto estos días. Empiezo a soñar todas las noches con mis compañeros, con la oficina, con llegar tarde, y mil tonterías más. Cuando veo el telediario, reconozco las imágenes que he tenido que montar por la tarde porque todas las teles trabajan con las mismas agencias. Y empiezo a comerme el coco analizando los planos, pero no porque quiera, mi cabeza lo hace sola!! Hablo de política, y la mente se me vuelve a ir al trabajo. Y así.



Pero lo peor ha sido lo del sábado. Fiestas en Ventas, y llegar cansada. Y estar de peor humor porque llevas muchos días durmiendo poco. Y es sólo un día al año, y muy pocos de vernos todos, y no me gusta no aprovecharlo. Ay, lo que no me gusta es no poder hacerlo todo... que es lo que quiero... aunque sea imposible...

En fin, a ver cómo va esto. Estoy muy contenta haciendo lo que hago. Pero ahora veo algunos inconvenientes... inconvenientes no pensados antes... Menos tiempo para mí, estar aún más dejada con todo el mundo...

Friday, August 25, 2006

En la playa


Lejos, muy lejos, el ruido del agua en el mar. La luz se cuela por las rendijas de los párpados cerrados con fuerza. El calor del sol se concentra, se hace más fuerte sobre la piel mojada. Claridad. Día que lucha por activar un alma cansada, que olvida, punto por punto, todo lo que le ha mantenido tan ocupada las últimas horas. Las manos rozan la arena, la acarician. Los dedos se clavan, poco a poco, en la tierra áspera de la playa. Ganas de deshacerse entero en ella, huyendo del sol, del tiempo que cae a plomo sobre el cuerpo casi desnudo, indefenso, vacío y muy quieto.

La mente se libera de canciones y personas. Callan las palabras. Dejan de doler los recuerdos. Pesan poco las preocupaciones. Desaparecería él mismo, dejaría de notar que existe y descansaría, por fin, después de tanto tiempo, de no ser por el sol, que le abrasa el rostro y le recuerda dónde está. Los oídos no oyen ya los rumores de los grupos más próximos. Sólo escuchan el aire que pasa por los pulmones. Sueña con expulsar a cada bocanada tantas cosas... Sueña con olvidar los deseos que ya no pueden realizarse o los momentos que ya no pueden volver, mientras él se ha quedado ya sin fuerzas para moverse y vivir otros nuevos. Sin ganas de cambiar unos por otros. Sin ánimo para mirarse ahí fuera, otra vez.

Tres gotas, de pronto, sobre su cara. Una sombra rebaja la intensidad de la luz. Y una pregunta que sale, sin avisar, de su boca:
-"¿Ya estáis aquí?"

Tuesday, August 22, 2006

"Súper bonito"



Me da un poco de pena ponerme a recordar ahora mi última (snif) semana de vacaciones... ahora, después de tantos días aburridos en el trabajo, de que mi escaso moreno se me esté quitando...







Intento acordarme de lo bueno de estar aquí, como dormir en una cama de verdad, no tener que compararme ni en la playa, ni saliendo por ahi con las pijas estilo "modelo" de Niza... no tener tentaciones de comerme un crepe (?) a cada paso, no tener que huir de aguadillas ni hacerme polvo los pies al entrar en el mar (porque sí, la playa era de piedras...). También dejar de escuchar "mira esta tía", "no, está mejor la otra" nada más poner un pie en la calle, no estar a punto de tener un accidente porque el conductor a) se salte semáforos, se olvide los intermitentes o no encienda los faros b) no quite ojo de las vistas de Niza de noche o (otra vez) las vistas de las tías de Niza. O dejar de tener sentimientos de culpa por mezclar en la bolsa de la compra el champú y el pan de molde (y qué decir de las botellas de cristal!!)



Ay. Bueno, se pasaron las vacaciones y hay que asumirlo. Se acabó la playa, las cenas para probar el paté francés sin paté, la gente pija y guapa, los vaciles diarios, los yates de cuatro pisos con helicóptero que mirábamos con la boca abierta, eso de "los chicos cocinan y las 'mujeres' fregan", la alfombra roja de Cannes... Menos mal que todavía es verano y vuelve a hacer calor.